Un descubrimiento obliga a cambiar todas las concepciones sobre
enfermedades neurodegenerativas,
como el Alzheimer o la ELA.
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Hasta hace una semana los “científicos” tenían la absoluta
certeza de que el sistema linfático no llegaba al cerebro.
Sostenían que era un hecho anatómico indiscutible que una de
las características del sistema nervioso central es que carece de conexión
directa con el sistema linfático.
Pero esto no es cierto. Un hallazgo casual cambia todo lo
que se daba por cierto al respecto.
Hasta ahora, se pensaba que el cerebro no estaba conectado
directamente con el sistema inmunitario, y cuando se encontraban leucocitos en
el sistema nervioso se pensaba que algo iba mal.
Los investigadores han pasado décadas estudiando cómo
llegaban al cerebro este tipo de células, algo con importantes implicaciones
para todas las enfermedades autoinmunes.
Ahora todas las concepciones sobre estas
enfermedades deben de cambiar.
El sistema nervioso central mantiene una vigilancia inmunitaria
constante, que ocurre en el interior del compartimento de las meninges, pero los
mecanismos que rigen la entrada y salida de las células inmunes del sistema
nervioso central no se conocen bien.
Las meninges son las membranas que cubren todo el sistema
nervioso central.
Buscando vías de enlace de las células T entre el interior y
el exterior de las meninges, se acaban de descubrir vasos linfáticos
funcionales que recubren los senos durales.
Estas estructuras expresan todas las características
moleculares de las células endoteliales linfáticas, trasportando células y
fluidos inmunitarios, y conectan el líquido cefalorraquídeo con los ganglios
linfáticos cervicales profundos.
La ubicación única de estos vasos puede haber impedido su
descubrimiento hasta el momento, lo que ha contribuido a la concepción clásica de
que no hay vasos linfáticos en el sistema nervioso central.
El descubrimiento del sistema linfático en el sistema
nervioso central puede promover una nueva evaluación de los supuestos básicos
en neuroinmunología y arroja nueva luz sobre la etiología de las enfermedades
neuroinflamatorias y neurodegenerativas que se asocian con la disfunción del
neurodegenerativas.
El hallazgo cambia por completo lo que creíamos saber de
enfermedades tan importantes como el alzhéimer, la esclerosis múltiple o la esclerosis
lateral.
Fuente: Nature